a fundación de Salteras se atribuye a los Romanos, quienes construyeron un poblado denominado Pésula, de la que pueden verse todavía algunos restos arqueológicos utilizados hoy como marmolillos en las calles, (antiguos cipos funerarios). Con la invasión de los pueblos bárbaros y los visigodos, la villa casi desaparece como núcleo poblado.
En las ruinas de la antigua Pésula, en el siglo VIII, los árabes establecieron una alquería para realizar faenas agrícolas y ganaderas que sería ampliada con nuevas casas hasta formar una villa.
Con la reconquista a mediados del siglo XII, por el rey Fernando III, se bautiza con el nombre actual de villa de Salteras. El monarca entregó la mayor parte del terreno conquistado a al cabildo municipal hispalense, repartiendo el resto a caballeros y soldados. Pasado el tiempo el Ducado de Alba se hizo con Salteras cambiando su condición de alquería, siendo repoblada hacia el siglo XVII por el caballero D. Juan Federigui. En el año 1640, el monarca Juan II le concedió fueros y derechos propios.